Páginas

jueves, 16 de junio de 2011

Soledad



    Pasáis a mi lado y sin embargo me ignoráis, malditos. Me incomoda teneros tan cerca, me quedo quieto para que paséis de largo y así me dejéis en paz. Eso espero.

    Os oigo, pero vosotros no me escucháis a mí, y es extraño, porque de alguna manera siempre tenéis en cuenta lo que digo...

    Siento que formo parte de algo cuando no estáis ni vosotros, ni ellos, ni nadie. Es el único modo de reconciliarme con mi mundo, el único modo de sentirme vivo en un lugar habitado sólo por silencio; gran vecino y espero que por mucho tiempo.

    Me importa poco vuestra indiferencia, ojalá siempre la hubierais sentido. Y así deseo que transcurra mi vida, escabulliéndome, observándoos de lejos mientras sé que no me echáis de menos. Y no me duele ya saberlo.

    Y así seré un poco menos infeliz, caminando sobre una sombra infinita y disfrutando de tanto sosiego, palpando la oscuridad para encontrar alguna vez los límites de esta caverna en la que tan a gusto me encuentro...

    Y así quiero que siga todo.